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Ojos que se miran a sí mismos
Parque de solitarios sueños,
parque de luz oscura verde,
donde la luna se derrama en mi rostro,
y el cielo se asoma a mis labios
prietos.
Árboles desnudos en las manos; manos
pálidas y débiles. Y el aire fresco,
sobre un cuerpo quieto.
Hay olor de libertad, y hace silencio la noche.
Allá arriba, esos puntitos con estrellas.
Y la luna enorme, en los brazos
lejanos
del cielo.
Yo bajo la cabeza, y dejo en las hojas del otoño
una mirada pensativa. Una mirada que sueña.
Unos ojos que se miran a sí mismos.
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